
CÓMO APRENDEN LOS ESTUDIANTES HISTORIA EN EL AULA DE CLASE
Durante por lo menos un siglo, los críticos de la educación y los reformadores escolares han señalado a la enseñanza de la Historia en la educación secundaria como el modelo de pedagogía mediocre e ineficaz. Véase, por ejemplo, la introducción a una serie de libros del siglo XIX acera
Durante por lo menos un siglo, los críticos de la educación y los reformadores escolares han señalado a la enseñanza de la Historia en la educación secundaria como el modelo de pedagogía mediocre e ineficaz. Véase, por ejemplo, la introducción a una serie de libros del siglo XIX acera
de la enseñanza, escrita por el psicólogo G. Stanley Hall:
Se escogió la Historia como tema del primer volumen de esta biblioteca educativa porque, después de una buena cantidad de observación en las aulas de clase de muchas de las ciudades más grandes del oriente de nuestro país, el editor… está convencido de que ninguna de las materias que se enseñan tan ampliamente, se enseña, en general de manera tan mediocre, casi con la certeza degenerar desagrado por el estudio de la Historia — talvez para siempre.
La educación en Historia, observaba Hall, generalmente estaba a cargo de profesores que no tenían preparación, usaban métodos ineficaces y la convertían en la más árida de todas las materias escolares. “El alto valor educativo de la Historia es demasiado grande”, explicaba Hall, “para dejárselo a maestros que meramente escuchan recitaciones de memoria, mientras siguen con el dedo el escrito en el texto escolar, y solamente hacen las preguntas convenientemente impresas para ellos en el margen o en la parte posterior del libro” [2]. En un llamado a la acción pedagógica, Hall y otros reformadores de finales del siglo XIX exhortaban a los maestros a dejar atrás la clase magistral, la recitación memorística y los textos escolares, y “saturar” la enseñanza de la Historia con una pedagogía más activa.La mayoría de los críticos posteriores de la educación han compartido las preocupaciones de Hall acerca de la calidad de la instrucción en Historia, y han acogido la recomendación de que los maestros reformen su enseñanza para hacerla más efectiva y más cautivadora. Sin embargo, los críticos han discrepado vigorosamente acerca de los objetivos y características de una pedagogía mejorada. El lenguaje de la reforma refleja estos desacuerdos, al exhortar, con frecuencia, a los maestros de Historia a escoger entre: pedagogías centradas en el estudiante o pedagogías centradas en el maestro; énfasis en los hechos o en los conceptos; aprendizaje participativo o clase magistral; textos escolares o fuentes de información primarias; profundidad o extensión; indagación o instrucción directa.
Barinas 24/02/2009

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